Quizás no sea un martes 13 el mejor día para empezar un viaje. La ventaja de no creer en tonterías y que algún día tenía que ser el primero, ha convertido el 13/12/11 en la fecha de inicio del viaje que llevamos soñando hace más de dos años.
Si tenemos en cuenta las botellas de ron que hemos vaciado a base de cubatas, hablando del viaje, debería ser el mejor programado de la historia. Pues no ! . Allá vamos sin muchos planes concretos ni mucho presupuesto, pero con algo que tiene mucho más valor: tiempo, ilusión y el Unimog.

Tras solucionar un pequeño problema que nos ha retrasado un día la salida de Murcia (unos cables de la calefacción), nos hemos puesto en marcha y disfrutado de la fantástica red de autovías andaluzas, por donde se circula de fábula, hay poco tráfico y además…. son gratis!!
Al llegar al puerto de Algeciras hemos tenido un pequeño avance de lo que nos espera. Caos es la palabra que mejor define la organización del puerto, para embarcar hacia Tangermed. Hemos cogido el barco de las 14h, que sale alas 15,30h !!!!. Un barco “rápido que hace el trayecto en una hora”, pero que en realidad tarda 1,30h !!! Al llegar hay que pasar la aduana marroquí. No hay el desmadre de la frontera con Ceuta, pero hacen lo que pueden para que se le parezca. En realidad pasamos sin problema, solo es cuestión de paciencia. Te tienen una hora sin saber que pasa,y de pronto aparece un “picoleto” y te dice que puedes seguir. Sigues… y te largas. No hace falta preguntarse porque han esperado tanto tiempo: Probablemente no hay respuesta.
Con todo el retraso acumulado, llegamos a Assilah ya de noche. Aparcamos en la playa y vamos a dar una vuelta . Tenemos la sensación que el viaje acaba de empezar.
En el paseo no falta el “paliza” que tiene un hermano casado con una española, que vive en Barcelona y casualmente vende souvenirs, hashís o lo que haga falta. (los que hayáis estado en Marruecos ya sabéis de lo que estoy hablando).

17 y 18 diciembre
La lluvia y el frío han sido los protagonistas de estos días.
Suerte que de noche disfrutamos de la calefacción que instaló nuestro amigo Isidro de Molina de Segura, y nos mantiene en unos tropicales 24º.
La visita de Assilah pasada por agua, no nos permite disfrutar del lugar, así que seguimos ruta hacia el sur, hasta Larache. El tiempo sigue tonto, pero nos da una tregua para dar una vuelta por el puerto, y comer unas sardinas a la brasa. A las afueras de la ciudad hay una zona donde se podía acampar libremente, pero ahora hay que pagar. Allí pasamos la noche y aprovechamos para acabar de revisar la instalación eléctrica del camión.
Por la mañana el tiempo no ha cambiado mucho y vamos directos a Rabat, donde “acampamos” en el mismo centro de la ciudad. Donde un “guardien de la voiture” nos vigila el camión.
19 a20 diciembre
Rabat es una parada obligatoria para hacer los visados de Mauritania y Mali.
Empezamos por la embajada de Mauritania. Para obtener el visado hace falta: Llenar un formulario, dos fotos, fotocopia del pasaporte y tener muuuucha paciencia. Nos presentamos antes de las 9h, (hora de abertura), y nos encontramos una cola interminable de gente. Cuando abren la puerta, la cola se convierte en colas: Los que estamos haciendo cola y los que se cuelan. Todos apretando para entrar los primeros. Dos horas más tarde conseguimos entregar los papeles. A estas horas el funcionario de turno ya está muy “fatigé”, y a los que están unos metros detrás nuestro, les cierra la puerta en las narices. Mañana será otro día!!. Dentro de todo, hemos tenido suerte. Mañana tenemos que volver a las 15h a recogerlos, y salir corriendo para la embajada de Mali que cierra a las 15,30. Aprovechamos la espera haciendo turismo por Rabat acompañados por Emile, un Burkinabés que acabamos de conocer. Por fin ha dejado de llover y ha salido el sol. Y por fin las primeras fotos.
2º asalto: Antes de las 15h nos presentamos en la embajada para recoger los pasaportes. Los mismos de ayer haciendo cola, e igual que ayer, cuando se abre la puerta, los espabilados intentan colarse. Pero esta vez, se lía una batalla campal que acaba con un portazo del funcionario que nos manda a “freir esparragos” a todos. Cuando se le pasa el enfado permite la entrada solo a las mujeres, que muy solidarias, pasan delante de todos. Después ya con un poco de orden vamos pasando, y a las 15,20h conseguimos los pasaportes.
(En el formulario que hemos presentado preguntaba: nº de entradas: una, dos o varias. Respuesta: dos. Tiempo solicitado. Respuesta: tres meses. El visado nos lo dan para una entrada y un mes !!!)
Salimos corriendo hacia la embajada de Mali (que está muy cerca), donde llegamos un poco antes de la hora de cierre. Entregamos los papeles, fotos y pasaporte y el funcionario de turno nos indica que debemos recogerlos mañana a las 14h. Se larga con los papeles, pero hemos olvidado pedirle que haga el visado de dos entradas. A su vuelta le preguntamos de nuevo si no lo puede hacer para hoy. Nos responde que si queremos esperar, a lo mejor!. Esperamos en un sillón mientras el funcionario queda dormido sobre la mesa. El tiempo pasa… y no pasa nada. De repente aparecen los dos pasaportes con el comentario: “Trabajo suplementario!”
Contentos por el éxito vamos a celebrarlo de visita por Rabat!





21 y 22 de diciembre
A primera hora llega un mensaje: El viaje de Navidad con Tuareg se ha suspendido. Esto representa cambio de planes. Ya no hay que esperar hasta el día 27 (Día que llegaba el grupo para el “Viaje fotográfico por Marruecos”). Decidimos salir disparados hacia el sur. Vamos hacia Essaouira, con parada en El Jadida, donde hacemos una visita rápida y comemos.
Llegamos a Essaouira después de la puesta del sol. Nos instalamos en el camping, ya que queremos hacer intendencia: Lavar ropa y tonterías de estas…
Damos una vuelta por el barrio viejo, donde hay un ambientazo considerable. Essaouira, a pesar de haberse hecho muy turística, no defrauda.
El 22 lo dedicamos a intendencia, y sobre todo a hacer fotos. De día hay una temperatura estupenda, que no habíamos tenido en todo el viaje. De noche todavía hace frío.




23 y 24 de diciembre
Hacemos ruta hacia el sur. La temperatura diurna es tan buena, que ha atraído a cientos de autocarabaneros, que junto a los surferos, han invadido la costa sur de Marruecos. Los campings y zonas de acampada están a tope. Por toda la costa se están edificando hoteles y infraestructuras turísticas, que probablemente acabarán con la ruina de los inversores. Lo visto, casi nos invita a seguir la ruta hacia el sur.
En la desembocadura del Oued Chebeika, encontramos un rincón sin gente, y nos instalamos a pasar la tarde y noche. Al llegar el río al mar, forma unas marismas donde se pueden ver flamencos y otras aves acuáticas. Un paraíso de tranquilidad donde no hay villancicos,ni arbol de navidad (estamos en el desierto), ni misa del gallo, (Aquí el Dios es otro), pero tampoco se oye al tío este que cada mañana nos despierta a las 5,50h gritando desde el minarete.






25 de diciembre, fum, fum, fum…
No hay frontera. De hecho, oficialmente no hay país. Pero los que creemos en países libres y derecho a la autodeterminación, sabemos que estamos en Sahara Occidental, a pesar que la ocupación militar y las banderas marroquís pretendan lo contrario.
El paisaje es desértico y monótono, y los pueblos sin mucho encanto (por no decir otra cosa). Se está edificando por todas partes en un esfuerzo marroquí de ocupar la “casa de otros”.
0,50 €/litro de gasoil es la parte que nos llevamos de beneficio de los incentivos que Marruecos otorga a la zona para “convencer” a la población que ocupe los nuevos asentamientos.
La “solemne comida de navidad”, queda a medias. La barriga de Xavi no está para cavas, y decidimos descorcharlo otro día. Comemos en la playa de Foum el Oued, pero el fuete viento no nos permite hacerlo fuera.
Nos tomamos el resto de la tarde de relax, cubata (Manzanilla para Xavi) e intendencia


26 de diciembre St. Esteve
Seguimos la ruta hacia el sur. El paisaje es desértico, muy llano, con el mar a nuestra derecha, a veces lejos, a veces a tocar. Hay poco tráfico. Algunos controles de policía o del ejército, donde nos paran y piden “la fiche” (una fotocopia con los datos que ya habíamos previsto). En uno de los controles, en vez de “fiche”, nos pide una cerveza. En otro, un policía gordo no cabe en el uniforme y embutido en él, su grasiento cuerpo adopta unas graciosas curvas. No parece muy serio este ejército !.
Llegamos al pueblo de pescadores Oued Kraa , donde hacemos una visita. Esta gente vive en chabolas. Han vendido todo el pescado y no podemos comprar, pero las rocas están llenas de mejillones y caracoles, que convertimos en la cena de sant Esteve.
Mirando al cielo, no las he contado, pero creo que hay más estrellas de lo normal !!





27 y 28 de diciembre
Cruzar un desierto por asfalto, lo hace menos desierto. Pero el sitio es árido de cojones. Las cunetas de la carretera están llenas de mierda, y cada planta, cuando las hay, tiene, al menos, un plástico pegado.
La lástima de la península de Dakhla, es precisamente la mierda. Porqué el sitio es muy bonito. Es cuestión de hacer ver que no hay, y se convierte en un pequeño paraíso.
Si no fuera por el fuerte viento que ventila toda la costa desde el sur de Marruecos hasta, me temo, Mauritania, Dakhla sería un destino turístico, no solo para trotamundos y play surferos, sino para todo quisqui. Alguien lo cree así, porqué también aquí se está urbanizando y hay proyectos de complejos turísticos de alto standig. Pienso que alguien se va a pillar los dedos!!
Dakhla se convierte en una parada en el camino. Nos quedamos un par de días.
Las mujeres saharauis van muy tapadas. A muchas de ellas solo se le ven los ojos. Y cuando se ponen gafas de sol, ya es el colmo. Pero los vestidos, a base de trapos, son de colorines.
Vamos a la playa a “cazar” navajas, según un método infalible que sabe Xavi. Resultado: Nº de capturas: cero patatero. Por suerte tenemos aceitunas y Martini, con lo cual el vermut está garantizado.


29 y 30 de diciembre
Hacemos camino hacia la frontera de Mauritania. Un día un poco insípido. El paisaje no es muy espectacular. Cruzamos el trópico de cáncer y recuerdo aquellos viajes a Níger o a Mali desde Argelia, cruzando el desierto por Tamanraset o por la Tanzrouf.
Encontramos un sitio para comer, al lado del mar, con unos acantilados espectaculares.

Llegamos a la frontera media hora antes de que cierre (a las 6h), y allí nos quedamos a pasar la noche. Mañana seremos de los primeros en pasar, y podremos ir a Nouakchot de una tirada.
Por la mañana, pasar la frontera, se convierte en “maricón el último”. Todo vale. Y allí ponemos nuestra experiencia viajera, y somos los primeros. Esto quiere decir que pasamos las dos fronteras en tiempo record 2h 30’. En Marruecos nos piden dinero o wiski. Ni lo uno ni lo otro!!
En Mauritania donde está prohibido entrar alcohol, nos hacen una revisión exhaustiva del camión. (Quizás ser los primeros no sea tan buena idea). Me pregunta si llevamos alcohol?: Nooo!! Empieza a mirar i encuentra una botella de cava. Me pega una bronca decomunal, y me vuelve a preguntar: Lleváis alcohol? Y pensando que no seguirá husmeando le digo: nooooo!!, y el cabrón sigue buscando! Va directo a un armario donde hay dos botellas de ron y una de Martini. Pienso “ La cagamos”. Pero no las ve! Va a otro armario donde hay cinco botellas de vino. – De esta no salimos!! Pero tampoco las ve!! Me recuerda la película “La vida de Brian” , cuando los romanos entran en la casa llena cristianos escondidos detrás de las cortinas y no ven a nadie. De regreso igual le regalo unas gafas al poli este !!
Contentos por el éxito, salimos zumbando (Todo lo que se puede zumbar en un camión) hacia Nouakchot.
De camino, hay tramos en que circulamos entre una niebla de polvo que el viento levanta.
Llegamos a Nouakchot todavía de día, y con la ayuda del GPS nos dirigimos al Auberge Menata, que dispone de un agradable jardín donde instalamos el camión


31 de diciembre del 2011
En la entrada de Senegal solo dan permiso para el coche por dos días, y con las fiestas, pensamos que podemos tener problemas de caducidad antes de conseguir la prolongación. Para evitar sorpresas, “aguantamos” un día más en Nouakchot.
Nouakchot es una ciudad enorme y fea. Hoy llena del polvo que arrastra el viento desde hace unos días, según nos cuentan, que “recomienda” no exponer mucho La cámara fotográfica. Así que no hay reportaje de Nouakchot.
En el Auberge se concentra un personal, cuanto menos, curioso. Hay una pareja de alemanes que viajan en moto, con unas Royal Einfield fabricadas en la India, donde han colocado unos motores diesel, con los cuales hacen 800 km sin repostar. Esto sí: bum.. bum.. bum… , con un ruido que parece todo, menos una moto. También hay que destacar a Mr. Richard. Un inglés de 68 años, que viaja solo hacia Benín en una Yamaha XT 250 cc. Manda huevos !!. Con ellos y una pareja Rumano-Francesa, que viajan en furgo con dos niños, nos montamos “la fiesta” de Noche Vieja. A las 10h pensando que no aguantaremos hasta las 12h, celebramos (por horario) el año nuevo de Rumanía y destapamos el cava que el policía de la frontera “indultó”. Pero Xavi se pone a hablar y hablar, y a las 11 celebramos el año nuevo nuestro, el de los alemanes y la francesa. A las 12h, como Xavi sigue hablando, celebramos el año nuevo local y el del Inglés.

1 y 2 de enero del 2012
Con la “trasnochada” de ayer, no nos levantamos muy temprano. Tranquilamente nos vamos despidiendo de “los amigos”, con la esperanza de volver a verlos (Todos vamos más o menos en la misma dirección).
Hacemos ruta hacia la frontera de Senegal. Hay dos entradas: la de Rosso, que va directo por asfalto, pero se ha ganado a pulso la fama de ladrones corruptos, y la de Diama, que está por ver, pero hay que dar una vuelta por pista de unos 90km. Elegimos la segunda opción que atraviesa el Parque Nacional Diawling . Unas marismas llenas de pájaros y algún jabalí verrugoso que cruza el camino. Muy interesante pero con una luz de pena con esto del polvo.

Llegamos a la frontera de Mauritania, donde vamos a pasar la noche. A pesar del poco contacto que he tenido con los mauritanos, me han parecido muy buena gente. Y la multitud de controles que hemos encontrado en la carretera, nos han recibido siempre con una sonrisa.
Por la mañana sobre las 8h. pasamos sin problemas la frontera mauritana. Un puente cruza el río Senegal, y te encuentras la otra frontera.

Allí lo tienen muy bien montado: Te crean un problema y después aparece el “poli bueno” y te lo soluciona. Siempre a cambio de una sustanciosa “propina” que incuso tienen tarifada.
Según la ley de esta frontera hay que entrar con un coche de menos de cinco años, extintor, triángulos, cinturón de seguridad abrochado, chaleco reflector… y unas cuantas tonterías más que ningún vehículo del país cumple. Si no consiguen joderte porqué cumples todos los requisitos, te dan un permiso de circulación por dos días y allí te las apañes en Dakar o con suerte en Saint Louis, para prolongar la estancia.
No nos permiten la entrada del camión, porque tiene más de 5 años, y con esta nos retienen en la frontera.
Va pasando el tiempo y cada vez aumenta la incertidumbre, hasta que aparece un “poli bueno” y te dice que “le será muy difícil, pero intentará hacer algo”. Y va pasando el tiempo y lo único que te dicen es que esperes. Esperamos y esperamos… y cuatro horas más tarde, el “poli bueno” dice que está dispuesto a jugársela por nosotros. Va a intentar “colarnos” con una invitación personal suya, pero que nos va a costar 200 €, y nos enseña una hoja “oficial” con las tarifas según destino. Y encima haz ver que te lo crees!!
La forma de pagar la “tasa”, también está reglamentada. Tienes que hacer unas fotocopias, y entre ellas hay que poner el dinero, según nos ilustra nuestro amigo el “poli bueno”, que por cierto se llama Moulaye.
En la frontera hay un transportista malagueño que lleva tres días retenido por negarse a pagar los 300 € que por tarifa le toca. Moulaye nos hace saber que “este ya no pasará!! . La frontera se ha convertido en un gran parking lleno de coches que no han querido o podido pagar la “tasa”.
No me extraña que ellos viajen “si papeles”, si aquí papeles o no, da igual.
Negarte a pagar es una opción, pero no pasas !!. 200 € solo es dinero, pero el tiempo es vida. Así que pagamos y podemos seguir. El pago incluye el permiso de 48 h. y la prolongación que nos dan solo por diez días, así que la visita de Senegal será corta. Nos escoltan hasta Saint Louis, y allí nos dan los papeles con la frase: ”Sois libres como un pájaro” !! Y hablando de pájaros, la visita al parque de Djoudj, a tomar por el culo. Ya lo hemos pasado de largo y no queremos volver atrás.
Nos instalamos en el camping Ocean. Comemos algo, y salgo como poseído hacia Saint Louis a hacer fotos. Xavi prefiere una tarde de relax en el camping.
A partir de este momento, te conviertes en Tubabu, que quiere decir blanco, en “negro”.
Saint Louis es una caña !! Gente, ruido, colores, peces, muchos peces por todas partes, que han pescado con las coloridas piraguas. La gente es muy simpática, pero son alérgicos a que les hagas una foto. No es que les importe, es que quieren cobrar. Y yo no pago. Así que me las tengo que ingeniar para “hacerles la pirula”, y hacer fotos sin que se den cuenta. Y para ello cuento con una cámara pequeña. Tanto cargar equipo, y acabo haciendo fotos con una compacta.


3 de enero
Hoy si que disfruto. Todo el día haciendo fotos entre peces, piraguas y sobre todo gente, en esta ciudad patrimonio de UNESCO. Un día agotador, sobretodo porqué los 3 km que separan el camping de la ciudad, los hago seis veces (contando los dos de ayer)
En una pila de cientos de atunes que hay en el suelo, compro uno para comer. Por menos de 1€ me lo llevo + 2 atunes de regalo !!
Xavi sigue de relax.








4 y 5 de enero
Atravesamos el país casi sin parar. Dedicaremos los pocos días que nos han dado al país basari y al P.N. Niakolo Koba.
El día 4 hacemos ruta hasta media tarde, donde paramos en Diounguel. Un pueblo de cuatro chozas con tejados de paja, que no sale en los mapas. Pedimos permiso para quedarnos, y muy amablemente nos destinan un sitio para dejar el camión. Da la sensación que en este pueblo no pasa nada y con sorpresa vemos que no paran quietos. Carritos tirados por burritos, gente arriba y abajo. Gente que llega o se marcha en los atiborrados transportes públicos. Que mareo!! Aquí se vive África .
Un camión se ha encallado y casi volcado cerca del pueblo. Xavi los arrastra con el Unimog y lo vuelve a la carretera. Todo un acontecimiento en el pueblo, donde no se habla de otra cosa.
Al lado de donde dormimos, han guardado un rebaño de ovejas, con un guardián que estará despierto toda la noche para que nadie las robe. Enciende un fuego. De noche estamos a 20 grados, y ellos tienen mucho frío. De día hemos llegado a los 34, y nosotros tenemos mucho calor!!
A las 7,30h cuando me levanto, las ovejas ya no están. Unos metros más allá hay restos de un toro que acaban de matar y descuartizar, y ya casi no queda nada. Les compro un pedazo de carne ½ kg : 2€. En unos minutos desaparece todo el bicho. Solo queda la cabeza, a manos de los perros.


Nos despedimos de medio pueblo, y seguimos la ruta. Paramos a comprar comida en Tambacunda, que solo tiene de bonito el nombre, y nos dirigimos a Bassadougou, donde el río Gambia pasa cerca. Por una pista que lleva al Campement de Bassadougou, llegamos al lado del río, y en el jardín del campement, pasamos la tarde observando el río, fotografiando pájaros y tomando una cerveza. La noche la pasamos en el camino del campement, en la brouse, como dicen aquí.






6 de enero
Los Reyes Magos han pasado… de largo !!
La carretera que va a Kedougou, está en obras. Hay que coger desviaciones llenas de polvo, y llegamos a Kedougou del color rojo de la tierra. La intención era seguir, pero hacemos un descanso instalados en el parking del hotel Le Bedick , donde aprovechamos el wifi.

7 al 11 de enero
Solo son unos 90 km de pista, los 8 últimos muy malos, pero para llegar hasta Ethiolo tardamos 4 h en recorrerlos. Ethiolo es un poblado de la etnia minoritaria Bassari. Con una cultura que han sabido conservar, a pesar de los ataques cristianos y musulmanes. Al llegar al pueblo, aparcamos el camión debajo de un árbol, y un chico me acompaña a la casa del “jefe del pueblo”. El tío vive arriba de la montaña, y con el calor que hace todavía parece más lejos. El chico que me acompaña, Pascal, resulta ser el hijo del jefe . Su padre Thianthian, es un viejete encantador, que pone todas las facilidades para que estemos a gusto.
Después de comer Pascal nos acompaña a visitar el poblado, y nos cuenta con orgullo las tradiciones de su cultura. Me dejan hacer fotos sin problemas, cosa que no es fácil en África. Como quien no quiere la cosa, de pronto han montado en el suelo unas tiendas de “artesanías” a cual más cutre, pero para corresponder a su amabilidad, hacemos el gesto, y nos llevamos un horroroso collar y una campanita.
Nos invitan a cenar y xavi, alegando problemas intestinales, se escaquea. Yo acepto encantado. A la luz de la luna me presento a ver qué pasa. Nos sirven un cubo lleno de arroz, salsa de cacahuete y trozos de cabra, que está realmente bueno. Lo traen con solo tres cucharas. Una para Thianthian otra para Pascal y la otra para mí. El resto de la gente mira. Cuento unos 25, pero como se mueven, seguro que hay más. No creáis que es fácil contar negritos de noche !!. Se me hace un poco incómodo y raro, pero parece una cosa normal. Poco a poco van llegando más cuencos, y en grupos de tres o cuatro se ponen a comer con las manos. Después de cenar, al despedirme, me dirijo al grupo de mujeres y les digo que la cena estaba muy buena. Se quedan muy sorprendidas y hacen comentarios en su idioma, acompañados por risas. Reconociblemente contentas me dan las gracias. No parece que se les reconozca muy a menudo su trabajo.
Contento por la experiencia, regreso al camión a dormir.






Por la mañana regresamos por el mismo camino hasta Ibel. Desde allí, andando, se accede a Iwol, poblado de la etnia minoritaria Bedick, que está detrás de la montaña. Casi una hora andando cuesta arriba, con un calor que te desmonta. Xavi no está por la labor y me de espera en el coche. Todo el pueblo quiere hacer de guía. Pero yo no quiero guía. A pesar de que ya he estado por aquí hace un par de años, no tengo claro el camino, así que cojo un porteador 10 veces más barato que un guía, no da la lata, y encima me lleva parte del equipaje.
Medio fundido llego a Iwol, donde me dirijo a casa de Jean Batiste, el jefe del pueblo, que ya conocí hace dos años. Un tipo interesante, amante de la cultura Bedik y con conocimientos de medicina, que a saber donde ha adquirido. Me deja una chocita para pasar la noche, y me da permiso para hacer fotos, que tengo que hacer disimuladamente, ya que los “bedikenses” no están por la labor. El pueblo es precioso y muy tranquilo, con 532 habitantes. (No soy el único que cuenta negritos). Sentado en una piedra veo la puesta de sol y me acuerdo de Ana, Sergi, Jordi, Pedro y Luís , con quien compartí la misma experiencia hace dos años.
Me había traido un bocata para cenar, pero Jean batiste insiste en que me coma un sucedanio de cous cous, que han hecho las mujeres de la casa. Esta vez, un cuenco individual. No sé que como. Hay una hojas que parecen acelgas, el resto no lo identifico. Pero está bueno.
Me voy a dormir, o a intentarlo. Alguien tiene una radio, y zapea de emisora en emisora hasta muy tarde. Los gallos le toman el relevo. A media noche me despierto de un salto. Alguien ha entrado en mi habitación y está tocando mis cosas. Resulta ser una cabra que se da el mismo susto que yo, y sale disparada.
Me levanto temprano y sigo haciendo fotos, hasta la hora de marchar. El camino de regreso lo hago con Jean Batiste y medio poblado, que bajan cestos llenos de algodón a la carretera de Ibel. Los transportan encima de la cabeza. Parece una película de Tarzán.








En el punto y hora acordado, me reencuentro con Xavi, y salimos hacia el P.N. Niakolokoba.

En un control de carretera de la gendarmerie, Xavi se da cuenta que no tiene los papeles: pasaporte, papeles del coche… Resumiendo: Ha extraviado todos los papeles. Intentamos que no cunda el pánico y que el poli del control no se dé cuenta. Esto lo solucionamos presentándome yo solo con mi pasaporte y nos deja seguir. En vez de seguir damos media vuelta intentando recordar donde y cuando se han podido perder. Recordamos que la última vez que los pidieron fue en un control en Salemata. Pero no está claro que estén allí. Al llegar a Kedougou, voy a la gendarmerie solo, para que llamen a sus colegas de Salemata y verificar si los papeles están allí. (es mejor mantener a xavi, convertido en un “sin papeles” tubabu, lejos de las garras de los uniformados). Aleluya !! , los papeles están en Salemata. Estamos a 3 h. Aunque ya es de noche vamos para allá. Una vez recuperados los papeles, nos quedamos a dormir dentro del cuartelillo de los gendarmes.
A las 7,30h, nos echan del cuartelillo alegando una inspección. Salimos a la calle, desayunamos y nos vamos. A las 12h cuando llegamos a Kedougou, hace mucho calor. Confirmamos que hay una nueva carretera recién asfaltada que va de Kedougou a Bamako, con lo que nos ahorramos una larga vuelta por la “carretera antigua” de Tambacunda. Vamos a celebrar el final feliz de los papeles con una Gacelle (Cerveza senegalesa). Esperamos que baje la temperatura y vamos para Dinddefelo. De camino vemos un cartel que pone que hay un campamento al lado del río Gambia, en Afia. Vamos a “inspeccionar” , y tenemos una grata sorpresa. Hay unos poblados peul muy bonitos y nos quedamos. En el campamento nos cobran 1,50 € por pasar la noche. Aquí la gente es muy tranquila y no dan la bronca cuando ven la cámara fotográfica. Aun así hay que fotografiar disimuladamente.







Por la mañana sigo con las fotos y visita del poblado y del río Gambia.
Antes de marchar hacemos limpieza general del camión, que con la polvareda de los caminos de los últimos días, tiene mierda por todos los rincones.
Inevitablemente tenemos que volver a pasar por Kerougou y una especie de instinto nos desvía hacia el hotel Bedick donde en vez de tomar una cerveza… tomamos dos!
Después de comer rodeados por todos los niños de un equipo de futbol que esperan al entrenador y que al principio guardan la distancia, pero poco a poco se van acercando hasta tenerlos encima, agobiados de tanto niño, hacemos ruta por la nueva carretera, hacia la frontera Senegal Mali.
12 y 13 de enero
Pim, pam, pim, pam… y ya estamos en Mali. Hemos pasado las dos fronteras rápido y sin problemas. Casi sin gracia!
Vamos directos a Bamako, unos 460 km. En Bamako tenemos que ir a la aduana para hacer los papeles del coche, ya que en la frontera no hay aduana. Un poco de lío para encontrarla dentro del caos de la capital de Mali, pero ningún problema por los papeles. Una vez “legales”, vamos al “camping” Bamako Plage, donde nos esperan Evaristo y Ana. Una pareja de Murcia, que están dando una vuelta por África en un camión Iveco Magirus completamente equipado, al menos por un año. Ya antes han estado siete años navegando en un catamarán llamado “Calcetines”, por todo el mundo. Ahora prueban suerte con el camión. Su blog: http://calce-team.blogspot.com/
Celebramos el encuentro con un “asiático” (Coctel murciano), y compartimos batallitas del viaje hasta las 2h de la madrugada.
Nos quedamos un día más en el “camping” de Bamako, situado a la orilla del río Níger, para hacer “intendencia” y aprovechar el wifi.
En Bamako corren rumores que no se puede visitar Djenné, Mopti ni País Dogón
14 a 18 de enero
Salimos los dos camiones hacia las montañas Madingues, en el sudoeste de Bamako, una zona considerada segura. El sábado es el día del mercado semanal en Sibi (Sybi), y este es nuestro primer destino. El mercado está muy animado, pero llegamos al medio día y la luz es muy fuerte para hacer fotos, pero aprovechamos para comprar comida.


No muy lejos de allí, dejando la carretera y metiéndose por una pista, en los acantilados de las montañas Madingues, hay un arco natural: Arc Kamadja. Nos instalamos debajo del arco, entre magos, y con una vista muy bonita. Allí pasamos la primera noche.

Después de dar un paseo por la zona, seguimos por la pista, (porqué nadie pensaba que estaría tan mal). Solo son 14 km, pero se hacen largos. Suerte que el destino merece la pena. En Djendjeni está la cascada de Danda, por donde en esta época del año no baja mucha agua, pero en su base hay un pequeño lago, que sí está lleno. A unos 4 km. está djendjeni, un pueblo casi deshabitado, pero los cinco habitantes que encontramos, nos reciben muy bien. Compramos un pollo, que Ana convertirá en paella el día siguiente. Nos instalamos en el pueblo donde pasamos la segunda noche.
Hay que deshacer la tortuosa pista para llegar al próximo destino, que son unas grutas que hay en el acantilado. De camino hacemos un alto, y vamos paseando hacia el arco. Hacemos una parada para una solemne comida a base de paella que nos hace Ana.
El lugar donde pasamos la noche, en la base del acantilado, es muy bonito y tranquilo.
Al día siguiente por la mañana, subimos andando a ver la cueva. En su interior hay agua, y todos los niños de un colegio, que han aprovechado que los profes están en huelga, para subir hasta aquí arriba. La montaña no sé si les gusta, pero nosotros sí.
Cambiamos de zona, y vamos dirección al río Níger. Paramos a comer en Karam, donde los niños son especialmente pesados, y este es el motivo de continuar hasta Fatague. Un acierto. El pueblito es muy bonito, la gente muy amable y los niños normales. Esto sí: hay polvo por todas partes.
El Jefe del pueblo nos instala al lado del colegio. Por la mañana antes de empezar el cole, todos los niños cantan el himno nacional haciendo un coro alrededor de una bandera que izan entre dos niños. Mientras las mujeres cambian el polvo de sitio barriendo el pueblo entre una polvareda que no deja ver muy allá, pero para algunas fotos les da un efecto especial, aunque no les hace ningún favor a las cámaras.









Nos despedimos de Fatague, que nos deja muy buen recuerdo, y seguimos por la pista hasta llegar a la carretera general y desde allí a Kangaba (Kangara). Según el mapa, está al lado del río Níger, pero al llegar allí no hay ni rastro del río. Nos indican una pista, que unos cuantos quilómetros más allá, va a dar a él. El sitio es bonito y ya nos instalamos a comer y nos quedamos también a dormir. Esta vez el cocinero soy yo, con un estofado de cabra con verduras.
A nuestro lado hay un tío que construye una piragua, y precisamente la termina hoy. Asistimos a la botadura. Ante nuestro asombro, el agua entra por todas partes, y en unos minutos acaba bajo las aguas del Níger. El constructor ni se inmuta y nos explica: En un par de días la madera se habrá hinchado y los agujeros quedarán cerrados. Creo que a partir de ahora no iré muy tranquilo en una piragua !



19 a 22 de enero
Regresamos a Bamako el viernes, porqué Evaristo y Ana han de arreglar el aire acondicionado del camión, y el domingo llega Carmen (La novia de Xavi).
Cuando viajas, pierdes la noción del tiempo, y no sabes si ha pasado una semana o un mes. Nunca sabes en qué día estás ni que día de la semana es. Pero lo nuestro es serio. El viernes a mediodía, no sé cómo, alguien descubre que es jueves. El uno por el otro, nadie se había dado cuenta en qué día vivimos.
El aire acondicionado no se arregla porqué nadie es capaz de decir cuando llegará la junta que hay que cambiar. Esto sí, pretenden desmontar el camión y esperar a que llegue. Si para nosotros el tiempo se ha descontrolado, para los nativos el tiempo no existe.
Pasamos los días en Bamako limpiando, reponiendo la despensa y la bodega (El ron se había acabado hacía días), y sobretodo poniendo el blog al día.


Quiero agradecer a todos los que seguís el blog y sobre todo los que habéis escrito algo tanto en el blog como en el correo. Desde Alba (Mi sobrina preferida), que fue la primera, hasta el último (Que todavía no ha escrito). Me gustaría contestar uno por uno, pero las horas de wifi van contadas y lentas (cuando no se cuelga o se va la luz).
Así que perdonarme, y de nuevo muchas gracias.
22 de enero
Mientras Xavi va al aeropuerto a recoger a Carmen, yo voy de bodas. En el barrio hay dos, a las que me auto-invito. La primera es de una familia “normal”, y la fiesta consiste en un montón de señoras sentadas en la calle. Solo acercarme, me dan una silla. Primero al lado de las señoras, que me interrogan. Acabado el interrogatorio, siguen a su bola: Sentadas sin apenas hablar entre ellas. Me aburro, y paso al lado de las “solteras”. No tienen más de 17 años la mayor. A los 18, ya les ha salido un niño en la espalda. El interrogatorio de estas es más cañero, y hacen muchos comentarios entre ellas, con las risitas correspondientes.
En un momento dado una de ellas, justamente la más fea, me pasa el móvil y me enseña escrito: -“Solo a ti es a quién amo”. Entiendo que se lo ha escrito un pretendiente, y le sigo el rollo, diciéndole que está muy bien. Pero el mensaje es para mí, así que me hago el “sueco”, y paso a la sección de las más pequeñas, que juegan a saltar unas gomas. Realmente es la sección menos aburrida. Tres juegos de gomas más tarde, me voy a la siguiente boda, donde también solo hay mujeres, muy arregladas y algunas pintadas como putones. No consigo averiguar donde están los hombres. Esta boda tiene más “nivel”. Han contratado un grupo de músicos, que como siempre en África, tienen los bafles a tope. No consigo averiguar si son buenos o no, ya que el equipo suena tan mal, que no hace falta que se esfuercen mucho.
No entiendo como pueden aguantar tanto decibelio distorsionado. Yo no. Por tanto doy por casados a los novios, y vuelvo al camping.



La llegada de Carmen, que por suerte no venía con Spanair, es celebrada debidamente. En esta ocasión, con champagne y paté, que Carmen ha comprado en su escala en París.
En el norte de Mali, el ejército está en guerra con los Tuareg. Ha habido un montón de muertos. Por otro lado los secuestros de Tumbuctú y Hombori, hacen que el país no esté en su mejor momento para las visitas. Las noticias son confusas. Mientras embajadas y cia, casi prohiben moverse por Mali, los turoperadores viajan con normalidad por Djenné y país Dogón.
Tenemos que improvisar un recorrido. Xavi no quiere salir de la zona “segura” de Sikaso. Evaristo y Ana, quieren ir a Burkina, pero pasando por Djenné, y yo quiero ir a todas partes.
Así que haremos una ruta juntos por la zona de Sikaso. Xavi y Carmen se quedarán por allí. Evaristo y Ana seguirán para Burkina, pasando por Djenné, y yo me iré con ellos a Djenné, y luego, solo, al País Dogón. Cuando Carmen regrese a casa, volveré a Bamako, para seguir el viaje hacia Burkina.
23 al 25 de enero

Salimos tan tarde de Bamako, que no nos da tiempo para ir muy lejos. Después de una corta parada para repostar en el mercado de Keleya, llegamos a Ouré. Un pequeño pueblo Bambara, donde pasamos la noche.
En una ocasión ya lo dijo una princesa : “Tres son multitud”. En el camión no cabemos todos, y este es el motivo por el que cambio de “habitación”. Dormir bajo las estrellas también tiene su gracia.

Por la mañana visitando Ouré, veo aparcado en el patio de una casa, un coche con matrícula de Barcelona. Enseguida me presentan a su propietario. Se trata de un tipo muy simpático que trabaja en Lleida, y ha venido a pasar las vacaciones a su pueblo natal. Detrás de muchas personas, hay una historia interesante.




Siguiendo la ruta hacia Sikasso, nos desviamos por un camino que nos lleva a Nougoumé, otro pueblo bambara, pequeño y encantador . De estos que no salen en los mapas.




En vez de quedarnos a dormir aquí, seguimos con la esperanza de encontrar un poblado Senoufo, pero lo que encontramos es Finkolo, un pueblo un poco más grande, feo, que sí viene en el mapa. Como no nos gusta seguimos unos quilómetros y nos quedamos a dormir en la brouse.
Por la mañana vuelvo andando a Finkolo, mientras “los que tienen casa” se van despertando.



Nuestro destino de hoy son las grutas de Fara Missiri ( mezquita de piedra) de Missirikoro. Pero de camino encontramos Bassana. Otro poblado pequeño y bonito, con una gente muy amable, que paramos a visitar.
Ana nos vuelve a sorprender con una magnífica paella, que será la comida de despedida. Xavi y Carmen se quedarán por aquí. Yo me iré con Evaristo y Ana hacia Djenné.

Las grutas Fara Missiri son muy bonitas, sobre todo por la tarde cuando el sol entra en su interior. Hay varios ermitaños “colgados”, que viven rezando el Corán en los agujeros de las cuevas.



Djenné es una ciudad patrimonio de UNESCO cuyas casas están hechas de adobe. La construcción más importante es su mezquita de estilo sudanés. El resto de las casas forman un laberinto de calles, que en época de lluvia quedan rodeadas de agua, formando una isla en el río Bani .
26 al 28 de enero
Perdemos media mañana de banco en banco en Sikasso, intentando cambiar unos euros. Parece una demostración de lo burros e inútiles que pueden llegar a ser algunos cuando se lo proponen.
Al final lo conseguimos, y salimos hacia Djenné. La carretera es buena, pero vamos con tanto retraso, que no nos da tiempo a llegar. A media tarde paramos en un pueblecito entre San y Djenné donde pasamos la noche. Por la mañana visitamos a unos peul que han montado el campamento cerca de aquí. Nos ofrecen leche. Es todo lo que tienen.


Antes de llegar al transbordador que cruza el río Bani, paramos a comer, rodeados por unos niños pastores que abandonan el rebaño. Sin duda somos más divertidos que sus vacas, que siguen andando y se pierden en el horizonte. Los niños pasan de todo!.
Al acercarnos a Djenné se nos enganchan un montón de “guías”. En África no entienden que los blancos podemos andar solos.
Instalamos el camión en una sombra delante “le campament”, y yo en el “albergue” Chez Babá.
Sin guía visitamos Djenné, donde la gente consigue hacerse pasada. Todo el mundo pide, y todos se creen con el derecho a acosarte y boicotearte las fotos.
Djenné tiene rincones muy bonitos, que hay que encontrar entre la mierda que se va acumulando. Y esto que por las mañanas barren un poco las calles con la habitual polvareda. Pero la mierda es tanta, que ni barriendo lo pueden dejar minimamente decente. Hay que currarselo para que las fotos parezcan un sitio encantador. En época de lluvia, con el barro se multiplica la suciedad.
Si consigues quitarle la parte cutre, Djenné tiene un encanto especial. Al menos a mí me gusta.
Hay un cibercafé, pero hoy no funciona. Preguntamos si mañana, y nos dicen que a lo mejor. Después nos enteramos que hace siete meses que no tienen conexión. Pero abre todos los días!
Hay una agencia de viajes, en estos momentos el único sitio con internet en todo Djenné. Compramos una ficha y al menos podemos ver el correo. Es increíble lo difícil que es todo en este país !
A media noche el imam grita desde el minarete como un poseído. Esto pasa de lo normal. Llego a la conclusión que lo hace para dar por el culo a los no musulmanes. Es como el reloj de mi casa, que solo lo oyen los que vienen de fuera. En Mali cada vez están más atontados con esto del islam. Hay escuelas coránicas por todas partes, donde los niños, dando cabezazos, repiten los textos del Corán, que tienen escritos en una especia de pizarra, Han pasado del “topless” al velo. Un gran avance!!!
Por la mañana, pagando, me ofrecen ver la mezquita por dentro. Hay un cartel que pone: “Prohibida la entrada a los no musulmanes”. Como no la he visto nunca, a pesar de las veces que he estado en Djenné, aprovecho. Me decepciona bastante. O es que con tanto misterio me imaginaba algo extraordinario. Mucho mejor las de Tumbuctú !. Habrá que cambiar el cartel de la entrada por: “Prohibida la entrada a los no musulmanes que no paguen”.

























En los acantilados de Bandiagara, una falla de más de 40 km, es la zona poblada por la etnia Dogón. Con una importante cultura animista que el cristianismo y sobre todo el islam ha destruido casi por completo. En los acantilados todavía puede verse los cementerios Telem, (Pigmeos que habitaron esta zona antes de ser expulsados por los Dogón), y los graneros Dogón que han reconstruido con la ayuda de la UNESCO. Ayuda que no ha pasado de Bandiagara, donde alguien se ha llenado los bolsillos.
Los poblados Dogón aun tienen encanto, a pesar que el estilo ha cambiado por completo. Han construido campamentos por todas partes. Algunos incluso con gracia. Y sobretodo mezquitas, que siendo de estilo sudanés, no son feas. Pero para los que hemos conocido el País Dogón cuando era País Dogón, estos cambios joden !!

29 de enero al 2 de febrero
Dejamos Djenné, y vamos hacia Bandiagara (País Dogón). Nos siguen varias motos ofreciéndose de guía por la ventanilla del camión. Paramos a comer un bocata de tortilla rodeados de parásitos-guía, que nos dan la lata hasta el último mordisco. No entienden la palabra “no”.
Allí se quedan, y seguimos hacia Giguibombo, donde hacemos una visita rápida, bajo un sol que se hace notar. Llegamos a Kani Kamboulé, el primer poblado Dogón que está debajo del acantilado. Doy una vuelta con Evaristo, antes de que ellos sigan hacia Burkina. Yo me quedo aquí.
Nos despedimos con una cerveza, que antes de pedirla me aseguro que sea fría. Pero con la pregunta mal formulada. Pregunto si está fría. Respuesta: Si. Pregunto si tienen nevera, y la respuesta vuelve a ser que sí. Nos traen una cerveza “del tiempo”. Ante la queja, nos explica que tiene nevera, pero apagada, porque vienen pocos turistas y el gas es caro. Pero las tiene en un cubo con agua. Lógica africana!!
Evaristo y Ana siguen su camino hacia Burkina. Se han portado muy bien conmigo, y quiero aprovechar desde aquí para darles las gracias.
Yo me quedo a dormir en uno de los campamentos, que han pintado con mucha gracia.





Por la mañana, después de dar una vuelta por Kani Kamboulé, marcho andando hacia Telí. Consigo hacerlo solo, sin guía. Telí era uno de los pueblecitos Dogón de los más bonitos. En el acantilado pueden verse los cementerios Telem y los graneros Dogón, que han restaurado. La gente vive en los pueblos en la base del acantilado. El estilo de las casas ha cambiado mucho, pero todavía conservan los graneros tradicionales. Es diferente, pero es bonito.
Telí era uno de los poblados Dogón más visitados por los turistas, cuando los había. Ahora estoy yo solo. Han hecho un montón de campamentos, y aquí la cerveza sí está fresca. Paso el día dando vueltas por Telí , y lo acabo subido en el acantilado, entre los viejos graneros.
Desde aquí arriba, me acuerdo de Víctor, con quien viajé aquí por primera vez, ya hace un montón de Años. Él ya no puede volver, Pero si lo hiciera, vería como ha cambiado todo esto. Vería como han cambiado los poblados. Que en vez de potabilizar agua de los pozos, ahora se bebe cerveza fresca. Que en vez de compartir un pollo con todo el pueblo, ahora si quieres, te lo puedes comer entero. Que en vez de dormir en un patio con las cabras y las gallinas, ahora hay campamentos más o menos equipados. Vería muchas cosas cambiadas, pero la esencia, sigue siendo la del País Dogón.
Duermo en la terraza del campamento, con unas vistas inmejorables.








Un niño que se hace llamar “pequeño Mesi”, y juega en el “Barcelona Dogón”, me da una carta para que le entregue a Mesi. En su lógica, si vivimos en el mismo poblado, nos tenemos que conocer. También me dice que le de recuerdos a Xavi y a Iniesta.
Al día siguiente, aprovecho las primeras horas para seguir disfrutando de Telí, y después me marcho solo hacia Endé, ante el desespero de los autoproclamados guías locales.
Endé también es muy bonito. Aquí se han currado unos campamentos, que hasta son exóticos.















Al tercer día regreso a Kani Kamboulé. Paro a comer en Telí, donde un montón de militares malienses, burkinabeses, togoleses y de algún otro país, están de vacaciones por el país Dogón. “Oficialmente” deben estar resolviendo el problema del norte del país. Cuando bajan de los coches, su máxima es hacerse fotos conmigo. Y los problemas que tengo yo para hacer fotos a la gente… !!!!
Por la tarde llego a Kani Kamboulé. Están haciendo la copa de África, que miran en una tele, conectada a una batería, donde solo se ven rayas y siluetas que se mueven. Les pregunto donde está la pelota, y todos señalan un punto diferente de la pantalla. Pero hoy Mali se ha clasificado para la siguiente ronda. Están todos muy contentos.
Amidou, el chico que lleva el campamento, parece un poco más espabilado que la media. Como en África hay muchas cosas que les cuesta entender, me paso el viaje inventando historias. Es más rápido decir que estás casado y tienes tres hijos, que ponerte a dar explicaciones sobre porque no tienes hijos.
A Amidou, le cuento que no estoy casado ni tengo hijos. Él saca el tema de los blancos y los esclavos, y yo aprovecho para recordarle que en mi casa nunca hemos tenido esclavos. En cambio él sí. Queda muy sorprendido cuando sigo diciendo que tratan a las mujeres como auténticas esclavas, y mucho más sorprendido cuando le cuento que en mi tribu, si pegas a tu mujer, puedes ir a la cárcel. La conversación es larga, pero solo sirve para que llegue a la conclusión que somos unos pringados y que lo de Mali es mucho mejor. Pero no acaba aquí. Por la noche me trae una chica, y me propone que me case con ella. Que me dará dos o tres hijos, y que cada vez que pase por allí la puedo ir a ver… y pegarla, se da por hecho! Yo solo le tengo que pagar una casa y pasarle un dinero al mes. Como quien no quiere la cosa, acaba de “inventar”: “Apadrina una puta” … o Putas sin fronteras… (porqué no hay que ser muy espabilado para saber a qué se dedica la señorita)
Le creo un problema cuando no quiero casarme. La chica no quiere marcharse con las manos vacías, y están discutiendo hasta muy tarde.
Al día siguiente quiero ir a Dogo, pasando por Kani Bonzon. Dos poblados Dogón que no conozco. Pero es día de mercado en Kani Kamboulé, y tampoco quiero perdérmelo. El problema es que el mercado empieza sobre las 12 del mediodía, digo yo que será así porqué antes no hace suficiente calor !!
Amidou que sigue insistiendo con el tema de la boda, puede llevarme en su moto hasta Dogo, así lo puedo hacer todo.
A las 12 del mediodía la luz es terrible para hacer fotos, pero es lo que hay!

Después de comer, con la moto de Amidou, o lo que queda de ella, salimos disparados hacia Dogo. Error garrafal ! Para demostrarme lo bien que conduce, sale a toda castaña derrapando por la arena y pegando saltos ya que se come todos los baches que hay en el camino. Milagrosamente sobrevivimos a las 200 veces que estamos a punto de “ir a la agricultura” (Como diría Ángel Nieto), pero chocamos de cara con un carro tirado por un toro. No pasa nada, pero el muy burro no ha podido parar a tiempo.
Acojonado, llegamos cerca de Dogo, y me propone hacer los últimos quilómetros a pie, ya que la pista es muy mala. No le cuesta nada convencerme. Esto supondrá llegar tarde y perderme la última y mejor hora de luz del día, pero incluso esto es mejor que seguir con la puta moto.
Dogo es un pueblo de los de antes. Como no van turistas, no hay nada. Nada quiere decir que no hay cama, ni agua mineral...
Como no lo había previsto, solo me queda el culo de la botella de agua. Por suerte los dogón beben coca cola, y al menos sobreviviré. Inesperadamente el señor que me aloja en su casa, me dice que en la tienda venden sobres de gin. Voy a ver. A saber a qué le llaman gin. Y resulta ser gin! Embasado en Ghana en sobrecitos de 50 ml y por 0,15 €. Y “là vualá” apago mi sed a base de “raf”: (Coca cola con ginebra) a una temperatura imbebible, si no fuera porque algo hay que beber.
Doy una vuelta por el pueblo, recogiendo a mi paso a todos los niños, que van siguiendo detrás de mí. Cada vez hay más. Ya es de noche, y a las afueras del pueblo, en un sitio en concreto, se paran todos. De allí no pasan. Yo sigo, y los niños me llaman. Al final doy media vuelta y regreso, con todos los niños detrás. Tal como han aparecido, van desapareciendo.
Que mal se duerme sobre una esterilla!. Debería haber bebido más raf. Uno ya no tiene edad para estas exoticeses !!.
Por la mañana sigo con la visita del pueblo. Hoy está nublado.




No me queda otro remedio que volver al suplicio de la moto. Tal como vino regresa. Esta vez parando en Kani Bonzón.
En Kani Kamboulé recojo el resto del equipaje que he dejado aquí para desplazarme a los otros poblados, y como todavía no hemos caído de la moto, y mira que lo ha intentado, sigo hasta Bandiagara. 25 km, pero de pista buena.

3 y 4 de febrero
El autocar que va para San está en la estación de autobuses. Pero estropeado. Tiene toda la suspensión de detrás hundida. Pregunto a ver qué alternativa hay para salir de allí, y me señalan el autocar. – Pero si está roto!. Y me responde: - Pero todavía funciona!. Y salimos y llegamos a San. El autocar sigue para Bamako, y seguro que en estos momentos debe estar circulando por algún sitio. Hasta que reviente!
Llego a San al atardecer. Mañana seguiré para Bamako.
Voy a la estación de autobuses y saco el billete para Bamako. Llega con 2 h. de retraso, y lleno. Me dicen que no hay problema, que tienen que pasar dos autocares de un peregrinaje de no sé qué historia, donde habrá sitio. Llega, y hay sitio: Un asiento desencajado, torcido y con el respaldo caído. Encajado entre él y el asiento de delante, que está en unas condiciones parecidas, hago el interminable viaje a Bamako. Aquello no es un autocar. Es un horno!. Como en los autocares modernos, las ventanas no se abren. Evidentemente ni aire acondicionado ni leches! Si el viaje en sí ya es largo, ellos lo hacen larguísimo. Paran a rezar en no sé cuantas mezquitas. No es solo rezar. Es toda la coña: Lavarse las manos, los pies… y al acabar buscar una chancleta que se ha perdido…. Y volver a encajarse en el autocar hasta el siguiente rezo.
A la entrada de Bamako, paran a rezar, para seguir después hasta el final. Allí los dejo rezando, y con un taxi voy para el camping donde me espera Xavi.
5 al 12 de febrero
En Bamako estos días hay un poco de “lio”. El ejército de Mali ha mandado un grupo de pardillos sin experiencia y apenas munición a luchar en el norte. Los “veteranos”, la mayoría enchufados en el ejército para vivir del cuento, se han librado. Los tuareg, bien armados, los han recibido a balazos, y muchos de ellos han muerto.
Las madres de los soldados novatos, han hecho una manifestación para denunciar el caso. Detrás de ellas se han infiltrado un grupo de chorizos pro- gobierno, que para reventar la mani se han dedicado a saquear tiendas, atracar a todo quisqui, quemar coches y todo lo que se les ha ocurrido. En respuesta a esto, otras manifestaciones, calles bloqueadas… un caos total !
Parece que ya se van calmando. Pero estos tíos buscan cualquier excusa para armarla.
Hoy está todo tranquilo porqué Mali juega con Gabón, para la semifinal . Y gana. Nos recomiendan no salir del camping.
Xavi me da novedades: Su pasaporte está casi lleno, y ha ido a la embajada de Spain para que le hagan otro. En unas horas está hecho, pero en Madrid. Lo mandarán por valija diplomática dentro de 15 días, ya que a la de este viernes pasado se les “olvidó” añadir el nuevo pasaporte.
Intentamos que alguien lo pueda recoger en Madrid, y lo mande por DHL. Llegaría en un par de días. Respuesta de la embajada: Imposible.
Es increíble que la misma embajada que te recomienda abandonar el país, te retenga aquí por la inutilidad de los anormales que trabajan en ella. Y mira si serán tontos, que ellos mismos cuentan que ya no se les permite hacer pasaportes porqué en algunas embajadas hacían negocio vendiendo pasaportes. “ En la de aquí no”, especifica. Y yo que me lo creo!
Spanish solution: En vez de perseguir al corrupto, que pague el ciudadano.
No es ninguna sorpresa que una embajada en vez de resolverte el problema, te lo agrave. Solo hay que ver el personal que vaguea por sus dependencias. Casi nunca conocen el país en el que están, y normalmente tienen un concepto catastrófico de él. En la de Vietnam, definieron a los vietnamitas como “seres satánicos”. Hace falta que siga…?
El domingo nos encontramos con Perico y Juanma. Dos guipuzcoanos con un largo currículum viajero (y de hostias en coche) con quien compartimos batallitas hasta media tarde. Su blog: http://mongoliara.wordpress.com/ .
Al día siguiente compartimos camping con Jan y Mariska, que viajan en un camión RAF. La vivienda del camión, se la han hecho ellos por completo. Desde la caja, al último detalle del interior. Una auténtica obra de arte ! Son holandeses y no tienen otra casa. Viven en el camión. Como están dos días aquí, dos días que pasamos juntos.
Su web: www.travel2survive.com
Mientras, Mali pierde la semi final contra Costa de Marfil. Unos días después gana el tercer puesto a Ghana, y vuelve la alegría.
Internet, cuando funciona, funciona tan mal, que no me permite pasar las fotos en el blog. Habrá que esperar.
Pero Bamako no es el lugar más interesante para estar, así que buscamos una alternativa para pasar los días del “arresto diplomático”.
En Segou hay el festival anual de música y folklore. Todavía faltan unos días, pero vamos para allá. Alargamos un día la salida por una indigestión de Xavi. No hay que preocuparse. Sobrevivirá.
13 al 17 de febrero
Unos 250 km separan Bamako de Segou. Cada año, desde hace ocho, se celebra el “Festival sur le Niger”, de música y folklore.
Queremos dirigirnos al hotel Esplanade, pero el lunes hay mercado, y tenemos que dar un rodeo para llegar. No nos convence. Demasiada gente, y el festival todavía no ha empezado. No hay muchos sitios seguros para dejar el camión, así que después de dar una vuelta, vamos al hotel Independance, que tiene un jardín donde dejan acampar. Pero está a 6 km del centro.
Para ir al centro hay unos triciclo-taxi comunitarios, hechos en china, que por unos 0,30 € te llevan. Xina ha invadido el mercado de las dos, y con estos, las tres ruedas. Todo el mundo se desplaza en ciclomotor, que con todos los huevos, los xinos han bautizado: KTM. Hay otra, ya con forma de moto, y un poco más de cubicaje, que un malien la define como mucho mejor que la primera, porque pueden ir cuatro!!
Temprano por la mañana, en un incómodo, pero divertido tricilo-taxi, voy al centro. No voy solo. Somos nueve, más los cestos, y el conductor.
Segou, no es una maravilla, pero es tranquila, con algunos edificios de la época colonial. La zona más entretenida, es la orilla del río Níger, donde hay mucha actividad.
Hay un transbordador con el teléfono del conductor pintado bien grande. Si tienes quieres cruzar con un vehículo, le llamas y viene.
Pinazas que cruzan el río de un lado a otro, cargadas hasta los topes, con gente, motos, sacos, troncos…
Carritos tirados por los desgraciados burritos, que van a recoger la carga. Señoras y niñas lavando ropa, cazuelas… . Chicos que lavan desde un camión, hasta una oveja, pasando por un caballo, bicicleta, moto… Pescadores que tiran las redes... Así paso la mañana. Regreso al camping a comer , y vuelvo por la tarde. Esta vez se apunta Xavi. Las tardes son cortas. El sol se pone a las 6 h. Y después de la puesta, es difícil encontrar triciclo.








Al día siguiente, a primera hora ya estoy en la orilla del río. Intento cruzar al otro lado, donde hay un poblado bozo. Me proponen una pinaza turística, especial para tubabus. No quiero ni saber el precio. En las públicas, que valen 150 fcfa , me quieren cobrar 1000 . Al final hay uno que me lleva por 200. Paseo por el poblado de pescadores bozo, donde la gente es muy simpática. No hay mucha actividad, pero el paseo es agradable. Unos del pueblo, van con su pinaza al otro lado, y aprovecho el viaje de regreso, para no tener que discutir el precio en la pública.




El festival ya está en marcha. Voy a dos conciertos de música africana y a un tercero de un grupo americano que tocan “blues”. Hace mucho calor, pero es gratis. El público es la gente del pueblo y yo. Cuando empiezan con el blues, los locales no entienden nada, y al parecer no les gusta, porqué se levantan en masa y se largan. “Cuatro gatos” aguantamos hasta el final. Ya no habrá más conciertos hasta la noche. Pero a la hora que acabe será difícil encontrar transporte para volver. Por la tarde, el viento levanta una gran polvareda que me retiene en el camping.
Otra vez bien temprano, voy para Segou. Paseo por la orilla del río y por el mercado, hasta que empieza la actividad musical. Conciertos con instrumentos tradicionales africanos, una especie de pasacalles (Comediants a lo negrito), y grupos folklóricos tradicionales que se solapan unos con otros. Por la tarde, a las horas de más calor hay un descanso, para continuar al atardecer con los conciertos importantes. Estos ya de pago. Como mi presupuesto no da para más, ya me los contarán.
A partir de aquí todo es de pago, y se prevé una invasión de gente para el fin de semana (30.000 personas). Ha llegado la hora de largarse!









A 10 km de Segou, está Sekoró (Segoukoró), desde donde los reyes Bambara gobernaron en el siglo XVIII. Actualmente se puede visitar el palacio con la tumba del primer rey, y tres mezquitas. Teoricamente se están reconstruyendo las casas de barro. Pero en realidad, la única reconstruida, es la del jefe del pueblo, descendiente del rey Bambara, al que hay que presentarse para la visita del pueblo. Este se ha inventado una tasa por la visita de la que no se libra nadie. Le pedimos también permiso para dormir, y nos dirige al lado del río, en un sitio muy agradable y fresco (Menos caluroso). El problema de este pueblo es la gente. Que pasados! Todos, absolutamente todos, piden que les des dinero.
La visita continua por la mañana. En el río también hay mucha vida… y gente que pide.
Damos por finalizada la visita, y regresamos Bamako… muy a pesar mío!






19 a 23 de febrero
El viernes tiene que llegar el pasaporte de Xavi a la embajada. Pero ni lo intentamos. Además no nos da tiempo para hacer ningún visado.
El lunes antes de ir, llamamos. Pero nadie contesta el teléfono. Y esto que un tal Manolo, en un acto de “voy a hacer algo” ha dado el móvil personal, sabiendo que el otro no lo contestaría nadie. Pero Manolo tiene el móvil apagado.
Un taxi, y a la embajada. Deben tener tantísimo trabajo, que nos tienen esperando más de media hora. Por fin aparece Manolo. Parece sacado de una película de Alfredo Landa. Es el prototipo del funcionario inútil. A su manera, nos explica que puede que la valija haya llegado, y puede que dentro esté el pasaporte. Pero todavía no la han ido a buscar. Puede que llegue hoy, o no.
Entre la explicación, el teléfono suena un par de veces. Manolo ni se inmuta, y nos cuenta que si encima tiene que contestar el teléfono…. Y nos enseña el suyo. -Mirar, lo tengo apagado para que nadie me moleste.
Escuchamos el monólogo sin perder detalle. Es como ir al teatro. Y Manolo sigue “largando”. Le consta en el ordenador que el pasaporte salió el miércoles. – Esto no quiere decir que llegue.- Puede que haya salido de una mesa, y esté extraviado en la mesa del lado. -Nosotros decimos mucho de África, pero España es igual….
Y con estas explicaciones nos entretiene un buen rato, pero nos marchamos sin el pasaporte, que no llega hasta el día siguiente.
Una vez recuperado, vamos a la embajada de Ghana, a hacer el visado. Vale 30.000 fcfa. , pero nos cobra 45.000, porqué no somos residentes !!!!?!. Lo tomas o lo dejas . Confirmamos por enésima vez que no hace falta el carnet de passage para el camión, y esperamos los dos días que les cuesta hacer el visado.
De la embajada de Ghana a la de Burkina, corriendo a ver si nos dan el visado para el mismo día. Al pedirlo, nos dice que si lo queremos al momento, le demos 10.000 fcfa, (unos 15 €). Al negarme, la… de la embajada me hace cuentas: Los taxis de mañana, el hotel, la comida… nos va a costar más, nos conviene dárselos. Regateo, y por 7 € tenemos los visados al momento. Un visado que vale casi 100 € !!
En África, no se salva nadie!!
La flora en Mali, hay que buscarla entre las cenizas. Cada año, en la época seca tienen la mala costumbre de quemar todo el país. Esto también pasa en Senegal, Burkina…Oficialmente está prohibido, pero como esto funciona como funciona, no dejan un palmo sin quemar.
Para ver peces, hay que ir a los mercados. Todo se pesca y todo se come. Aunque sea un bicho raro. Aquí ni especies protegidas, ni tamaño, ni tonterías. Si te pillo te como!
Para ver el resto de la fauna, solo hay que acercarse a un puesto de medicina tradicional. Tienen de todo. Algunos bichos en tan mal estado que cuesta saber que era. Aquí tampoco les vengas con especies protegidas. Pero el caso es que se han pulido toda la fauna del país. Y si queda alguno vivo, debe vivir con tal acojone, que es muy difícil de ver.
También hay que tener en cuenta, que la mitad de la población es niño. Y que cada niño (y no tan niño) tiene su tira-chinas.
Pero no hay que preocuparse. Los mosquitos siguen ahí!








24 a 27 febrero
Ya no me acordaba que estaba viajando.
Salimos hacia Sikasso y sin parar hacia la frontera. Sin problemas pasamos todos los controles. En Mali nos piden “cadó”, y en Burkina un “Bic” negro. (al bolígrafo le llaman “Bic”). Ni el uno, ni el otro consiguen el botín.
Un poli de la frontera de Burkina, refugiado bajo su uniforme, me da un discurso de lo malos que somos los blancos y los Japoneses, y lo buenos que son ellos y los chinos, que les venden todo muy barato. Y es que de vez en cuando, te encuentras con cada subnormal…!!!
Acabados los trámites frontereros, seguimos unos quilómetros más hasta un pueblito llamado Mahon. Pedimos permiso para pasar la noche, y como de costumbre en estos pueblos pequeños, la gente es muy amable, y miran de hacer lo posible para que te sientas a gusto. Enseguida nos traen unas sillas, y mandan a un niño a comprar té. Me sabe mal rechazar la invitación del té, pero si lo tomo, no duermo. Xavi es el encargado de hacer los honores. Nos regalan chufas y mandioca.
Por la mañana doy una vuelta por el pueblo, acompañado por varios voluntarios de la casa. Unas señoras están haciendo jabón de carité, otras van a buscar agua a la fuente, otras limpian o hacen la comida… mientras los hombres esperan tumbados en una silla a que llueva, para poder empezar los trabajos del campo. Ya solo faltan cuatro meses para que llueva!
Los niños comen el desayuno por grupos . Alguno de los más pequeños, lloran al ver un blanco y los mayores se ríen.




Después de la visita, salimos para Bobo Dioulaso, donde llegamos en unas horas. Nos instalamos en “Casa África”, que tiene un pequeño jardín con mucha sombra y poca cosa más. Vamos al mercado a comprar comida, pero no encontramos casi nada. Por la tarde vamos a ver la vieja mezquita de estilo sudanés, que es lo único que le queda de encanto a esta ciudad, que conocí cuando era tranquila.
“pillamos” un wifi que funciona bien, y actualizo un poco el blog.



Al día siguiente, vamos para el País Lobi. Comemos en un caluroso Gaoua, y por la tarde improvisamos una visita a unas casas Lobi tradicionales. “Acampamos” cerca de un grupo de casas, que son de una misma familia. Voy a pedir permiso para dormir, a lo que no ponen ninguna pega, pero cuando les pido por visitar la casa, se hacen el longuis. Pienso que si les enseño el camión por dentro, igual cambian de opinión. Nunca pensé que cabían tantos Lobi dentro del camión!
Yonyona, ha ido al colegio, y habla francés. Viste más elegante que los demás. Su padre lo manda para que haga de “relaciones públicas”. Lo mira todo, lo toca todo y pregunta para que sirve todo. Destaca sobre los demás que no se atreven a tocar nada.
A las 6.30 h. cuando el sol y yo nos levantamos, Yonyona ya está esperando, sentado delante del coche. Le vuelvo a pedir que quiero ver una casa por dentro, pero no depende de él. Se lo tiene que pedir a su padre. Vamos a verlo, y es él personalmente quien me la enseña. Frente a la puerta, tienen el fetiche, hecho de barro y troncos al que le cuelgan cosas, que hace de guardián. Pero el fetiche principal “vive” en una casita al lado. Al abrir la puerta, en la oscuridad de la habitación, está el fetiche, y un señor mayor, que interpreto debe ser un “médium” o una cosa de estas, y no sé como tratarlo. A veces no se les puede hablar o dar la mano… Miro al padre de Yonyona y me cuenta que es un vecino enfermo que ha venido a curarse, porqué este fetiche tiene mucho poder.
Mira por donde ya tenemos el problema solucionado. Ahora que los …. políticos quieren destruir la sanidad, unos cuantos fetiches estratégicamente instalados, y todos sanos!!
Algunos niños tienen cicatrices en la cara. Me cuentan que no es un adorno. Se las hacen cuando están enfermos, para que salga la enfermedad.
Frente a la casa, también tienen la tumba familiar.
No solo me enseña su casa, me lleva a dos casas más, de sus hermanos pequeños. Todas son de barro y del mismo estilo. Como son polígamos, en la casa cada mujer tiene su espacio, con la habitación, cocina, un agujero que da a la terraza y las cosas de valor escondidas en una de las muchas vasijas de barro puestas cara abajo. Como hay muchas, me cuenta, el posible ladrón se hará la picha un lio para saber en cual de ellas está el “tesoro”.
El siguiente paso, es pedir si puedo hacer fotos, y me dice que sí. Voy a buscar la cámara y el trípode, y lo primero que quiere que fotografíe es el fetiche. Lo segundo a él, después una señora. Y aquí empieza el cachondeo. Tras cada foto, quieren verla todos y comentarla. Cuando terminan, me señalan otro “modelo”. Foto, mirar, comentar… otro “modelo”… Y así todos uno a uno. Y son muchos !! Cuando ya están “repes”, ya que intentan una segunda ronda, les digo que basta. Entre modelo y modelo, he podido hacer “mis” fotos.
Yonyona coge la cámara y hace su propio reportaje. Que bruto!. No acierta ni una!.
A las 9 h., cuando se levanta Xavi, nos marchamos hacia la frontera de Ghana. Yo me habría quedado algún día más, pero no viajo solo.




Salimos de Burkina sin problemas, pero al llegar a la frontera de Ghana, a unos cientos de metros de la de Burkina, nos piden el Carnet de Passage del camión. Como no lo tenemos, no nos dejan entrar. Lo habíamos preguntado hasta cuatro veces a la embajada antes de hacer el visado. La respuestas siempre fue: No hace falta!
Pero el poli, que muy educado, no opina lo mismo, no nos permite la entrada. La opción es hacer un aval bancario a un precio desorbitado, que después nos enteramos que es muy difícil de recuperar.
Muy decepcionado siento que el viaje a llegado a su final. “Solo” hay que regresar.
Para regresar, tenemos que volver a hacer los visados de Mali y Mauritania. Inevitablemente tenemos que pasar por Ouagadougou.
De camino nos viene de paso Tielélé y el parque de Mazinga, que serán nuestros próximos destinos.
Tiebélé es un pueblo sucio, que al verlo dan ganas de dar media vuelta, pero medio escondido está lo que llaman “Palacio Real “. Un barrio con las casas pintadas, con algunos rincones bonitos, las calles limpias, los interiores de las casas muy curiosos, y en general un sitio diferente que vale la pena ver.
Como todas estas cosas, van a sacarle un rendimiento. Hay que pagar una entrada (3€), y obligatoriamente contratar un guía.
Xavi tiene una bronca absurda con un guía, y la visita también la acabo haciendo yo solo. La mitad por la tarde, y la otra mitad a la mañana siguiente.
Por la noche, en el pueblo, se montan una juerga impresionante. Percusiones y gente cantando toda la noche, hasta la salida del sol. Algunas canciones hasta suenan bien. Después me entero que ha muerto una anciana, y todo el pueblo ha ido a cantarle. Al parecer no ha terminado. Se han tomado un descanso, para seguir hasta que la entierren. Pero nosotros nos vamos, y no sé como acaba.





En el mapa viene marcado como Parque Nacional de Po, pero su nombre actual, es Mazinga. Una pista no muy buena nos lleva a la entrada. El único alojamiento está a 35 km, en el interior del parque. Al llegar al hotel nos dicen que no hay sitio y no podemos acampar. Estamos un buen rato discutiendo, hasta que aparece una habitación. En África siempre hay un problema. Y casi siempre se resuelve de la manera más absurda, que te hace pensar: Realmente cual era el problema?
Mazinga sorprende por la gran cantidad de elefantes que fácilmente se pueden observar. También hay otros mamíferos, pero estos, cuesta un poco más de ver. El “safari” lo hacemos con un guía “obligatorio”, que conoce bastante bien a los animales.
Como el resto del país, está medio quemado. Al preguntarle al guía como es que queman un Parque Nacional si el fuego está prohibido?. Me responde que como está prohibido, dejan algunos sitios sin quemar. Y se queda tan ancho !
En un momento dado, nos cruzamos con un grupo de elefantes con crías. Hasta tres veces el guía le dice a Xavi que no pare y siga despacio, que son peligrosos. Pero Xavi, a su bola, para el camión. De repente una hembra viene corriendo hacia nosotros. El tiempo justo para arrancar y salir corriendo, con la elefanta cabreada pegada detrás del camión.






En Ouagadougou, nos encontramos con Emile, que conocimos en Rabat, y ya es un veterano de este blog. Con él pasamos un día y otro con Oscar, Un “tubabu” de Barcelona, que ha montado una agencia de viajes (Neré voyages), que conozco desde hace un montón de años. Hacía siete años que no nos veíamos. Nos invita a comer en su casa. Logicamente conoce muy bien el país y nos cuenta un montón de historias que pone los pelos de punta. África no tiene solución, y no dejará de sorprender nunca. La corrupción es la base de su funcionamiento. Y no hay nada que hacer. A pesar que entre ONG y organizaciones varias, suman 45.000, solo en Burkina. …y Burkina sigue igual !.
Regreso, solo es regreso. Este viaje ya está. Pero habrá más, que espero poder compartir con vosotros:
https://viajesfotograficosignasi.wordpress.com/ (Castellano) http://viatgesfotografics.wordpress.com/ (Català)